sábado, 16 de abril de 2011

Apuntes sobre la imagen del deseo










































































¿Qué es más gratificante un buen polvo o ser querido? ¿Será verdad que el amor verdadero entra por el agujero? ¿Preferimos ser amados o lo que realmente queremos es amar, “alagarnos” en el otro, corrernos dentro de él, de su seso? ¿Cuál es el límite del sexo, es posible el sexo sin amor (hay que ver cuanto aman las putas), será posible el amor sin sexo? Cuantas preguntas para una tarde sin sexo, ¿porqué a fin de cuentas, no es eso lo que nos pasa? que no practicamos sexo o que no practicamos el sexo que realmente nos gustaría practicar (“gracias dios”) (no gracias a dios).
Las siluetas de Nacho Suárez recortadas a tinta y cuchillo están llenas de sexo, y tal vez, o por tanto, de vida ¿es posible la vida sin sexo (a pesar de la virgen María)? ¿O tendrán razón las que dicen que dónde este una buena tranca se quite todo lo demás?

Schiele, Grosz, Picasso, Touluse Lautrec con sus atrevidos encuadres y sus colores disparatados de placer, se nos aparecen en el recuerdo al ver pegados en las paredes de la Galería Texu los dibujos de Nacho, también las acuarelas con los ocres y los apagados verdes de Degas, que nos transportan al reino de la siesta o la media luz. Las musculosas y entrevenadas pollas de Nazario, nunca la nadería de Manara o la elegancia afectada de Guido Crepax, Nacho Suárez prefiere pintar figuras retorcidas y descarnadas al estilo de Schiele y sus amantes fracasados, llenos de dolor y desesperación.

Las mujeres en los cómic de George Pichard, Yaroslav Horac, Jim Holdaway, Enrique Badia Romero, y los de tantos ilustradores de revistas populares de los años sesenta y setenta; también los anuncios de moda y de cualquier objeto de consumo del “american way of life”; los grabados shunga japoneses ukiyo-e de los siglos XVII y XVIII, sirven de referencia a nuestro joven pintor.

También divisamos las influencias literarias de Georges Bataille, el marqués de Sade o la Naná de Zola, el descenso a los infiernos de Baudelaire, nunca la ñoñeria de la princesa Karenin, con su quiero y no puedo existencial. Aquí la mujer es un ser libre dueña de su cuerpo y por eso esclava de él y de sus limitaciones, de sus frustraciones; atada por las duras cadenas de la educación, que la hace, al fin, participe de la represión del hombre macho, que se ha refugiado en las putas, autentico cimiento y cemento armado del matrimonio católico. Belle de Jour o La bestia de Borowczyc son referencias cinematográficas constantes y cortantes, como lo es Bonnie Faye Dunaway, ese icono de lo que es la huida hacia delante, que se refugia tras los disparos de una metralleta Thompson para olvidar la impotencia de su amante. Tal vez sirva un perro salido como metáfora de esos terrores nocturnos (de caperucita y el lobo) al ataque de la bestia, ese diablo con rabo (enhiesto).

El soporte es una simple hoja arrancada de un bloc, no hacen falta ni diamantes, ni mármol de Carrara para expresar lo que se quiere contar, sobre la que pinta mujeres tumbadas, una sombra en tinta china o acuarelas en tonos verdes, desnudos oferentes, o mujeres descaradas en tonos alegres que se nos insinúan a la vez que vomitan. En algunos dibujos sus cabezas se descomponen o se tachan, así no sabemos si son una o son todas, o solo es cuerpo lo que se nos ofrece, una mercancía sin nada detrás. En otros, en cambio nos presenta sus rostros y sus rubias melenas, cabellos preciosos muy trabajados por la pluma llenos de volumen y movimiento que nos recuerdan a la Medusa mitológica (y también a la creada por Jack Kirby para los Cuatro Fantásticos en 1965) que convertía en piedra a aquellos que osaban mirarla. Sobre la silueta del precioso dibujo se rellenan las ropas, la lencería en verdes a lo Irma la dulce y marrones para una vaquera como la Nancy Callahan de la tenebrosa Ciudad del Pecado, Sin City de Frank Miller, donde las viñetas a una página son invadidas por las planas tintas negras que transmiten el sentido de los personajes, seres solitarios y derrotados.
En otra hoja descubrimos como una chica se coloca las medias, pero su rostro nos está vetado: su cabeza esta tachada. Otras imágenes se superponen, son mas complejas, no son cubistas sino que son dos figuras que hacen una, creando una especie de monstruo de dos cabezas y dos coños. Otras están delimitadas por una silueta naranja que la hace aun mas agresiva, aunque en un principio ese color nos reclama por su bello contraste solo es un truco para remarcar la fuerza de la mujer.
También hay animales empalmados y objetos de bisutería erótica, condones, chochos abiertos y bocas chupapollas, toda una delicia para los voyeurs, tocamientos impuros, felaciones y penetraciones se alinean por las blancas paredes de Texu en un impúdico catalogo de sexo martiriológico, un desfile de todo un repertorio clásico, escenas ahora populares gracias a internet pero que él consigue alejar de la ordinariez y la casquería aunque sin perder la ordinariez y la vulgaridad, porque los personajes son ordinarias y vulgares mujeres, una cualquiera, no una “cualquiera”. La elegancia esta en la linea, en el contorno, en el dibujo, sin caer ni en el esteticismo de Guido Crepax ni en el feísmo de Nazario. Una obra mas cercana al existencialismo, al expresionismo de Schiele, parecen los retratos que hizo el malogrado artista a sus mujeres, un compendio entre el deseo y el amor, entre la vida y la muerte, porque... ¿puede haber vida sin amor? ¿y vida sin deseo?













«Todos los imbéciles de la burguesía que pronuncian las palabras inmoralidad, moralidad en el arte y demás tonterías me recuerdan a Louise Villedieu, una puta de a cinco francos, que una vez me acompañó al Louvre donde ella nunca había estado y empezó a sonrojarse y a taparse la cara. Tirándome a cada momento de la manga, me preguntaba ante las estatuas y cuadros inmortales cómo podían exhibirse públicamente semejantes indecencias.»
Charles Baudelaire

http://www.galeriatexu.com/
http://nachosuarezblanco.blogspot.com/
http://platea.pntic.mec.es/rsuare1/#

4 comentarios:

  1. ¡Has dado en el clavo, muy potente y documentado! me encanta.
    Muchas gracias por tu tiempo e interés.

    No me llegó al correo, mándamelo aquí:
    nachosuarez_1@hotmail.com
    y así también te tengo fichao...

    Hay una errata, la tercera vez que me nombras pones Nacho Martinez en lugar de Nacho Suárez.

    Gracias de nuevo,

    Un abrazo,

    Nacho

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  2. Una mañana de abril, tras la ventana una bruma densa que desdibuja el horizonte, se escuchan los sonidos de la lluvia y el viento y el mar golpeando las rocas, las peñas, los acantilados cercanos , con ritmo envolvente. En el dormitorio Ersilia, de pie frente al espejo ordena metódicamente sobre la cómoda inglesa, botones e hilos de seda que va sacando de un costurero antiguo de madera y nácar, los clasifica y dibuja con ellos sobre la cómoda pequeños corazones, flores y árboles, absorta en sus ensoñaciones Ersilia no ha oído los pasos del hombre entrando en la habitación que ahora cierra la puerta y se sitúa detrás de ella. De pronto como un relámpago en un cielo gris ve su rostro reflejarse en el espejo, es tarde para huir, una mano de acero empuja la nuca de Ersilia, que cae hacia delante desplomada sobre la cómoda, doblando su cintura , los botones clavados en sus pechos, en sus pómulos, en su cara. El peso del hombre sobre su espalda la inmoviliza, apenas puede respirar. Su voz metálica le dice- no te muevas, no grites-.Las caderas de Ersilia se clavan en los herrajes del cajón superior. Duele. Los dedos del hombre como garras de buitre, suben el camisón de Ersilia con furia, las uñas como zarpas de perro rabioso separan sus nalgas violentamente, siente el sexo del hombre penetrando como cien cuchillos, golpea con saña una y otra vez sus caderas y Ersilia se clava en la madera a cada envite, muriendo en cada golpe, sacudiendo su vientre al ritmo de las olas lejanas. Al fin el hombre se aparta, le pregunta con su voz metálica si le ha gustado y abandona riendo la habitación. Ersilia siente la sangre y el semen recorrer como un río sus muslos y la sal de las lágrimas en su boca, ya no siente dolor, ni rabia, solo quiere morir, pero vive, quiere gritar, pero calla. Recoge los botones y los hilos que yacen el suelo, coge ropa limpia y se encierra en el baño. No sabe cuánto tiempo estuvo mirando absorta las manchas de sangre sobre el mármol blanco, ni sabe cuanto tiempo dejó correr el agua. Ahora Ersilia sabe lo que es sexo sin amor y guarda en lo más escondido del desván de la memoria estas imágenes. A veces, como al contemplar las imágenes de Nacho Suárez vuelveel recuerdo de aquel abril tan lejano Ersilia intenta olvidar, pero las palabras surgen imparables, llegan del lado más oscuro y secreto.
    Por eso, “ viajando así por el territorio de Ersilia, encuentras ruinas de las ciudades abandonadas, sin los muros que no duran, sin los huesos de los muertos que el viento hace rodar: telarañas de relaciones intrincadas que buscan una forma”….

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  3. Sus hilos son la metáfora visible de nuestras vidas, de nuestros recorridos entre unos y otros, de las circustancias que van tirando del ovillo de nuestra existencia, queramos o no, como si un gato jugase con nuestras ilusiones y nuestros deseos, como si una araña gigante tejiese el sudario en el que nos convertiremos en polvo, es como si los habitantes de Ersilia se hubiesen dado cuenta de la presencia del insecto mítico (Aracne) y quisiesen escapar de la ciudad antes de caer presos en su telaraña, la tela de araña que es la vida, la familia, la sociedad; un maremagnun de convenciones y obligaciones, de desilusiones y frustaciones.

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