viernes, 8 de abril de 2011

Carta a Meneceo


















Epicuro.- Carta a Meneceo
"Acostúmbrate a pensar que la muerte no tiene nada que ver con nosotros, porque todo bien y todo mal radica en la sensación, y la muerte es la privación de sensación. De ahí que la idea correcta de que la muerte no tiene nada que ver con nosotros hace gozosa la mortalidad de la vida, no porque añada un tiempo infinito sino porque quita las ansias de inmortalidad."
"Así pues, el mal que más pone los pelos de punta, la muerte, no va a nada con nosotros, justamente porque cuando existimos nosotros la muerte no está presente, y cuando la muerte está presente entonces nosotros no existimos."
"Debemos darnos cuenta, por un acto de reflexión, de que los deseos unos son naturales, y otros vanos, y que de los naturales unos son necesarios y otros naturales sin más. Y de los necesarios unos son necesarios para la felicidad, otros para el bienestar del cuerpo y otros para la propia vida."

2 comentarios:

  1. "..sólo la idea de la muerte da al hombre el desapego suficiente para que sea incapaz de abandonarse a nada. Sólo la idea de la muerte da al hombre el desapego suficiente para que no pueda negarse nada. Pero un hombre de tal suerte no ansía, porque ha adquirido una lujuria callada por la vida y por todas las cosas de la vida. Sabe que su muerte lo anda cazando y que no le dará tiempo de adherirse a nada, así que prueba, sin ansias , todo de todo.
    Un hombre desapegado, sabiendo que no tiene posibilidad de poner vallas a su muerte, sólo tiene una cosa que lo respalde; el poder de sus decisiones. Tiene que ser , por así decirlo, el amo de su elección.
    Debe comprender por completo que su preferencia es su responsabilidad, y una vez que hace su selección no queda tiempo para lamentos ni recriminaciones.Sus decisiones son definitivas, simplemente porque su muerte no le da tiempo de adherirse a nada.
    Y así , con la conciencia de la muerte , con desapego y con el poder de sus decisiones, un hombre arma su vida en forma estratégica.
    El conocimiento de su muerte lo guía y le da desapego y lujuria callada; el poder de sus decisiones definitivas le permite escoger sin lamentar, y lo que escoge es siempre estratégicamnete lo mejor, así cumple con gusto y eficiencia lujuriosa, todo cuanto tiene que hacer."

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  2. Schopenhauer:
    "El hombre puede hacer lo que desea, pero no puede desear lo que desea"

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