martes, 24 de mayo de 2011

Étreinte













Desperté abrazado a ti, sonaba fuerte la lluvia, te olía, apreté todo lo fuerte que pude la almohada acercando mi cara contra la tuya, me dolía la polla de la erección que tenía, el fresón estaba a punto de estallar aprisionado por el anillo del prepucio que le cortaba, intenté soltarlo pero no pude, te llené la cara de besos, te besé las mejillas, te besé los ojos, te besé la frente, te mordí la nariz, te besé en la boca, chupé tu lengua con mis labios, y dejé que tu lengua húmeda y caliente entrase en mi boca arrasando con todo lo que se le ponía por delante, nuestros dientes chocaron con furia, nos mordíamos, te tiraba del pelo, lamí tu cuello y mordisqueé el lóbulo de tus orejas; te diste la vuelta y te pusiste boca a bajo, me puse sobre ti, coloqué mi pene tieso en vertical sobre la raja de tu culo y acaricié tu cabeza con la yema de mis dedos mientras mordisqueaba tu nuca, abriste los brazos en aspa y yo te cogí las manos, mientras me apretaba con todo mi peso contra ti, me froté contra tu trasero mojándolo con el líquido que salía de mi fresa ácida, te diste la vuelta y nos miramos, volvimos a besarnos en la boca, sabías deliciosa como una mañana de domingo a tu lado, me apretaste con tus brazos fuertemente contra ti, separaste las piernas y las cruzaste sobre mi trasero, mi glande acarició la puerta de tu sexo que empezó a abrirse, comenzó a devorarlo por la cabeza, como si fuese una mantis religiosa, lo succionó entero, estabas muy caliente y muy mojada, yo tenía los huevos tan apretados que chocaban contra ti intentando entrar por algún lado, ¡oh, como me gustaba! intente morderte en el cuello mientras nos movíamos balanceándonos hacia los lados, me apoyé en las palmas de las manos mientras intentaba mordisquear tus pezones que apuntaban con saña hacia mi. ¡Oh, que bueno! seguimos moviéndonos despacio y deprisa, de frente y de lado, a veces sacaba la polla para volver a meterla y sentir como te gustaba cuando entraba en tu cuerpo. Eyaculé dentro de ti, sobre la almohada, entre tus piernas mientras repetía tu nombre...

No hay comentarios:

Publicar un comentario