sábado, 2 de abril de 2011

Las palabras

Las palabras se arrastran, se deslizan en la lluvia como los perros que nos devoran en la noche, esos fantasmas que nos hablan de lo que fuimos y de lo que debíamos haber sido y de lo que no seremos.
Está noche, una más, la voz de Elvis, inmensa como si acabase de salir de las profundidades de la muerte, me hace recordar lo que no tuve y todo aquello que jamás tendré. No tendré la luz del día, ni la sonrisa del destino, ni la fe del futuro, no encontraré la paz, ni la bendición de nadie; solo tendré a mi soledad, al silencio, a la noche, al doloroso pasar de las horas en la oscuridad. Como si fuese el oráculo de un dios primigenio que se quedó huérfano de fieles, y al que ya no le queda ninguna razón para rezar, solo llorar. Palabras, catedrales levantadas para morir entre el polvo, tristes sueños ahora, menos que nada.

3 comentarios:

  1. pero resuenan las palabras como el único legado que merece a nuestra vida y a nuestra muerte...

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  2. Hola,

    Comento aquí ( bórralo después si quieres ), para por un lado agradecer por esta creación que nos ofreces, y por otro decirte que he copiado la foto x-c para poder reducirla y ponerla en en enlace que tengo puesto. Si te parece incorrecto, no hay problema, la borro y lo dejo sin foto; si por otro lado prefirieses que fuera otra foto, me lo dices y adelante.

    Gracias.

    Abrazos

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  3. Y de pronto, llegó una lluvia de palabras inesperadas, palabras que llenaban cantarinas el espacio, saltando como gotas en los charcos del corazón, desbaratando la vida, revolviendo como duendes traviesos el orden preestablecido, la falta de fe en el futuro, palabras esperanzadas, palabras enamoradas, palabras que lo eran todo.

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