jueves, 21 de julio de 2011

Mi dulce sueño

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Mi dulce sueño, te he buscado durante tanto tiempo, que ahora no consigo recordar otra cosa que no seas tú. He pensado tantas veces en decirte todo lo que te quiero, pero no me he atrevido, por miedo a que te marchases corriendo. Ahora ya no lo puedo controlar, no me puedo controlar, no soporto cada despedida, cada vez que colgamos el teléfono... es por la necesidad de verte y tocarte, de oler tu pelo y de sentir otra vez el sabor que de tu boca y de tantas otras cosas... Ahora tu recuerdo se agiganta y mi corazón sufre tu ausencia echando de menos tus caricias. Me parece que no es correcto este comportamiento mio, que tengo que controlarme y comportarme como una persona adulta y seria, pero ahora ya dudo de que sea serio o adulto. Quiero dejarme llevar, los sentimientos son tan bellos que no creo que puedan hacer daño a nadie, pero, no se... tal vez te hagan daño a ti, tal vez este siendo demasiado pesado o insistente, demasiado tierno o enamoradizo, no sé... Sólo se que sueño contigo todo el día, que sueño más despierto que dormido. Es que te quiero, ¿sabes? Ya se que no tendría que decírtelo y comportarme  de una manera más comedida, pero es que estoy loco por ti. Perdóname por estas lineas, por este desahogo, pero es que necesitaba contárselo a alguien. Tal vez tú puedas ayudarme y decirme lo que tengo que hacer, el como tengo que actuar y si será mejor que calle y deje de decir bobadas. No sé, ¿porqué no me dices lo que tengo que hacer? ¿porqué no me dices como te tengo que amar?

2 comentarios:

  1. La entrada de hoy es increible, me has puesto la piel de gallina, sabes, creo que nunca se es demasiado tierno o cariñoso, creo que en realidad todos estamos bastante necesitados de amor, de que nos hagan caso, que nos escuchen o de que nos quieran,, solo que nos falta decirlo o atrevernos a pedirlo cuando no hay nada de malo en ello, solo tienes que reunir valor y adelante.

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    1. Buen resumen y noble el de Minerva. Pero acaso si eres apuesto, relajado, tal vez menos solemne... habrás ganado parte de la batalla. Siempre fui un poco atormentado, severo y trascendente, por lo que puedo asegurar que este modo de amar es de a otro tiempo y no gusta a las mujeres, dejando margen las excepciónes y al flaubertiano caótico-enfermizo como yo. Ya perdonareis...

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