jueves, 6 de octubre de 2011

El simulacro del Kanon






























Ya ha amanecido, y todavía estoy paladeando el triunfo, la vida es maravillosa y me sonríe, lo he conseguido. Lo que no podía imaginar era que ese triunfo sólo era el principio del fin, el cenit de mi vida. Todos los besos y todos los artículos elogiosos, las alfombras rojas y los flashes, se fueron diluyendo, como el hielo en el whisky. Cada día, o cada noche que pasaba, mi belleza desaparecía con mi juventud. Aún recuerdo las noches eternas de estreno y champán por las mansiones y los hoteles de Beverly Hills, y como lo que al principio fue diversión y alegría, se fue convirtiendo en adición y llanto. Cada vez me llamaban menos, ya no para papeles importantes sino ni tan siquiera para las fiestas. Tan solo algún nuevo ejecutivo para darse un poco de pátina, como si tuviese un Monet sobre la chimenea, donde se preparaba las rayas y me tocaba el culo. Como iba a pensar yo aquella noche, en la que era la princesa del cuento, la mas guapa del mundo, que el espejito se iba a romper.









foto X-C




Todo se ha perdido, ni una gota de esperanza queda en el mar de la desesperación. Los caminos se cerraron, desaparecieron en la obscuridad de la vida. La ponzoña del destino vuelve a arrebatarnos cualquier posibilidad de felicidad. La dama negra absorbe sin piedad cualquier resto de ilusión. La sangre del infeliz se precipita como una catarata sobre la garganta de la mujer vampiro, que intenta saciar su maldita sed de amor, algo que nunca encontrará porque no tiene corazón, no tiene nada que lata dentro de ella, sólo tiene la amargura de no ser, por eso todo lo destruye, lo devora en una orgía de sangre y lágrimas. Jamás encontrará el amor, sólo hallará el dolor.

1 comentario:

  1. Estos son los tres cuadros de Nacho Suárez, de la serie Kanon y los dos textos de X-C que los acompañan, en el stand de la Galería Texu en FERIA ARTE Oviedo.

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