domingo, 23 de octubre de 2011

Humanos


Humanos es el nombre de la instalación de Nacho González para la Sala LAi, este estudiante de la Escuela de Arte de Oviedo ha realizado una serie de figuras sobre cartón y les ha dado vida con tinta y pintura otorgándoles distintos rostros y gestos.
Nacho ha llenado la sala con sus estatuas repetitivas y cada una distinta, con su propia personalidad, son el trasunto de las torres donde ha discurrido su existencia, las torres del barrio del Natahoyo en Gijón.
Las torres del Natahoyo, las casas de ladrillo y arena construidas por el Régimen para albergar a los obreros, a la mano de obra barata que traían de los pueblos, todos estaban bien domados, sus padres habían visto demasiados muertos y pasado demasiada hambre, les habían enseñado bien que el que se mueve no sale en la foto. Ahora solo tenían que cumplir con su trabajo y ser buenos, ella iría a misa los domingos y le daría a él la cena caliente aunque llegase tarde a casa del chigre. Así pasarían los años, las décadas, mientras los curas repetían la doctrina y los militares repartían los garbanzos, así el país poco a poco, fue perdiendo la moral, se convirtió en un pudridero de almas, el caldo de cultivo para esta memocracia, dedocracia, partitocracia, monarcracia, “todo esta atado y bien atado” (que está).
foto Begoña Muñoz
Nacho es el nieto de esos emigrantes que formaron el Nuevo Gijón y la Nueva España. En las paredes de la galería expone cuadros y grabados realizados con distintas técnicas como una serigrafía sobre tela en la que aparecen múltiples figuras, o las pinturas sobre tabla realizados con fuertes colores, no en balde Basquiat es uno de sus pintores favoritos. Pinta con trazos rápidos y vigorosos a la manera de Picasso, pero creando figuras simples como las últimas realizadas por Matisse en su serie Jazz.












fotos X-C

Las siluetas de cartón, como si fuesen figuras de un tebeo, o las estatuas de la Isla de Pascua, nos miran, apenas se dirigen entre ellas, más bien quieren decirnos algo a nosotros que las miramos desde la ventana, como cuando observamos a nuestros vecinos tras los visillos, cuando nos tropezamos con la realidad del otro y descubrimos alguna escena que no deberíamos ver, como cuando se aman o cuando se gritan, cuando oímos voces a través de las paredes o cuando sentimos como se divierten y escuchamos las pisadas del baile, como se caen los zapatos y se mueve la cama en la noche, los gemidos, los susurros y luego el llanto, las lágrimas de la despedida, el dolor de la pérdida y la soledad.






http://www.laimuseum.com/Humanos/index.html

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