lunes, 17 de octubre de 2011

La violeta



Música: Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)
Poema: Goethe (1749-1832)


En la pradera hallábase una violeta
inclinada sobre sí misma e ignorada.
¡Era solamente una linda violeta!
En esto llegó una joven pastorcilla,
con paso ligero y espíritu alegre,
por aquí, por allá,
por el prado, mientras cantaba.


¡Ay! - pensaba la violeta - si yo fuera
la más bella flor de la naturaleza
y ¡ay! no una pequeña violeta,
la enamorada vendría a mí, me arrancaría
y me presionaría contra su pecho,
¡aunque fuera solamente
durante un corto cuarto de hora!


Pero ¡ay! la muchacha llegó
y como no reparó en ella,
pisó a la pobre y pequeña violeta.
Se hundió en la tierra y pereció;
no obstante estaba contenta:
¡Muero pues, mas lo hago por su causa,
por su causa y bajo sus pies!


¡La pobre violeta!
Era sólo una linda violeta.

6 comentarios:

  1. Me sorprende y me gusta leerte en otros registros.
    La causa del amor, es siempre extraña.
    Bella historia.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. ¿otra vez traduciendo? Al anónimo del día del anónimo que respondió al anónimo que había dicho algo anónimo no le va a gustar nada.
    Seguro que ese anónimo habla todos los idiomas del mundo. Será listo.

    ResponderEliminar
  3. Me encanta este comentario del anónimo que no es el anónimo del día del anónimo.Antes de que se disguste el anónimo del día del anónimo, y como XC anda muy ocupado esta mañana cuelgo yo la versión original del poema

    Das Veilchen
    Ein Veilchen auf der Wiese stand,
    Gebückt in sich und unbekannt;
    Es war ein herzigs Veilchen.
    Da kam eine junge Schäferin
    Mit leichtem Schritt und munterm Sinn
    Daher, daher,
    Die Wiese her, und sang.

    Ach! denkt das Veilchen, wär’ ich nur
    Die schönste Blume der Natur,
    Ach, nur ein kleines Weilchen,
    Bis mich das Liebchen abgepflückt
    Und an dem Busen matt gedrückt!
    Ach nur, ach nur
    Ein Viertelstündchen lang!

    Ach! aber ach! das Mädchen kam
    Und nicht in acht das Veilchen nahm;
    Ertrat das arme Veilchen.
    Es sank und starb und freut’ sich noch:
    Und sterb’ ich denn, so sterb’ ich doch
    Durch sie, durch sie,
    Zu ihren Füßen doch.

    ResponderEliminar
  4. Que entrada más bonita, llega al corazón, me siento así tantas veces, como una pobre florecilla minuscula, pequeña, imperceptible para los demás, yo tampoco me creería mi suerte si alguien me eligiese entre las demás, pero eso nunca pasa, para eso ya están las rosas que llaman la atención con sus perfumes y colores.
    Me gustan las violetas, aunque sería mejor ser un cardo, por lo menos los pinchos lo protegen.

    ResponderEliminar
  5. Anónima,¡¡ tienes razón!!. Aún así, las violetas son unas flores cargadas de significado y belleza, nada que envidiar a las rosas. En la mitología romana se dice que después de crear el invierno, al fundirse las nieves y el sol aparecer entre las nubes, los dioses lloraron de alegría, estas lágrimas cayendo sobre la tierra hicieron brotar las violetas, de ahí que a las violetas también se las llame lágrimas de los dioses. En el Sur de Alemania era tradición que para celebrar la llegada de la primavera se atase la primera violeta a un mástil y se bailase alrededor. Tal vez Goethe tuviera esto en mente al escribir el poema. Leélo otra vez: ¿ves? Es la pastora insensible la que no supo “ver” la belleza que pisaba…espera, un día alguien con la sensibilidad suficiente para no dejarse deslumbrar por la efímera belleza de las rosas va a elegir la violeta entre todas las demás.

    ResponderEliminar
  6. ¡¡¡No lo soporto¡¡¡¡Pendantería y mocos todo junto ¡sorprendente combinación¡
    Otro. También anónimo

    ResponderEliminar