domingo, 2 de octubre de 2011

Lloviendo piedras



































Un día comenzó la lluvia. Al principio, llovieron pequeñas crisocolas azules, caían como lágrimas, dejando destellos de plata en la oscuridad. Después, llovieron lentamente morganitas, topacios, aguamarinas y esmeraldas, iluminando noches insomnes, dibujando sueños y utopías, como estrellas diminutas. Día tras día, circonitas, crisopasas, espinelas y tanzanitas, caían lentamente, tamborileando en las conciencias dormidas. Una lluvia de malaquitas, turmalinas, diamantes, sembraban el espacio de filosofía, arte, historia, música o literatura. Cientos de seres anónimos esperaban que siguiera lloviendo piedras, miraban cada día el cielo cubierto, esperaban palabras como diamantes, sus almas dejaban de estar secas, los alientos cobraban vida…
Ajeno a todo lo que su lluvia transformaba, aquel viernes Juan Carlos escribía “lo siento…la noche era tan triste…” pero seguían lloviendo piedras. Afortunadamente.

6 comentarios:

  1. Para celebrar las cuatrocientas entradas de LLOVIENDO PIEDRAS quiero compartir con vosotros el regalo que me ha hecho una seguidora.

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  2. …y seguirán lloviendo piedras de cuarzo, de sílice o blenda, caerán gotas de bauxita y al caer se agruparán en palabras que dibujarán sentimientos y atraparán negros sueños de onix o blancos sueños de mármol. Nos dejaremos mojar por la lluvia, sentiremos como, en la distancia, nos abrazan las palabras de piedra, palabras de roca que serán como un refugio. Seguirán lloviendo piedras, será la lluvia de inmutable granito o basalto y las piedras permanecerán por siempre en la memoria, aunque te vayas, cuando ya no estés…

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  3. LLego a casa, no se lo que pasó ayer, no recuerdo donde estuve ayer, enciendo el ordenador y leo palabras que yo no escribí, piedras que han caído del cielo sin hacerme daño. Alucinado, como si la luna que veo en el cielo fuese mi cama, como si las pequeñas estrellas que ya no veo fuesen mis ojos, como si ese viento que acaricia mi cara me trajese tus labios sonriendo, la vida, de golpe, como si tu boca se posase en mi boca y tus labios apretasen los míos, como si fuesen flores, una lengua que no dice palabras, sólo ama.

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  4. Hola Raquel. Me encantó, me encantó. Eres una poetisa.

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  5. ...me ha caido encima,pero no me ha mojado, ha sido un golpe que ha dejado su huella. Miro el impacto en mi piel y es muy bello

    ¡FELICIDA2! ;-)

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  6. Xc, cuando llueven estas piedras ¿caen sobre mojado?
    Recógelas; construye algo nuevo con elllas y si no es posible,¡a pedradas contra los recuerdos, a pedradas contra los fantasmas que no se comprometen, a pedradas contra la mentira¡

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