martes, 10 de abril de 2012

Censura



















Puesto que Jesucristo no existió,* ¿por qué el Festival de Teatro Clásico de Mérida tuvo que retirar de la exposición fotográfica de Sergio Parra, la instantánea donde se muestra como maquillan al actor Asier Etxeandía antes de empezar la representación de la obra En el Infierno, nueva versión de La divina comedia? ¿Fue porque atentaba contra la sensibilidad cristiana? Esa sensibilidad bajo cuyo palio la Iglesia se dedicó a asesinar, torturar, violar, humillar... la dignidad humana durante siglos. Jesús es un personaje de cómic mitológico, o de esos cuentos plateados que te regalaban cuando tragabas la primera comunión; peluche de esbirros del imperio para mantener embridados a los hombres frente al poder de los que van disfrazados con ropajes femeninos que se dedican a lustrar niños bajo el eslogan del amor universal y la castidad de la mujer poniendo a la Virgen María (la que parió sin conocer hombre) como ejemplo. Ante tamaño disparate, quizá se pueda creer cualquier otra de sus mentiras (o pensamientos), creída esa, las demás todas . Una ideología basada en la mentira solo puede engendrar mendacidad.

*Sergei Kovaliov, Historia de Roma:  «El difícil problema del cristianismo.-No sabemos con precisión cuándo, dónde y cómo surgió el cristianismo, como sucede por lo demás con todas las religiones históricas. Ya se considere el islamismo, el budismo, o el cristianismo, el historiador que trate de trazar un cuadro concreto de su origen se encuentra frente a un problema difícil e idéntico. La religión aparece siempre en forma de movimiento natural cuyas raíces están profundamente escondidas en la psicología social de una época determinada. Es muy pequeña la parte que corresponde en ellas a una personalidad concreta aislada. Cada religión nace en una atmósfera social tensa que, antes de que surja una determinada enseñanza, es ya religiosa. Es la atmósfera de profundo descontento hacia el mundo circundante, de desconfianza en la fuerza del hombre y en su capacidad para poder cambiar las condiciones de vida. Es la fe ardiente en una fuerza sobrenatural como único elemento capaz de ayudar a la humanidad. Es la atmósfera de apasionada espera, de milagro, de apariciones y leyendas provenientes quien sabe de dónde. En tales circunstancias, cualquier hecho real se cubre de velos legendarios de los que se hace luego muy difícil, por no decir imposible, despojarlos en busca de la verdad histórica.
La tarea del historiador se hace aún más difícil por el hecho de que las fuentes a disposición son de una época posterior al fenómeno religioso del que hablan, y fijan ya las líneas esenciales de la religión. Estas fuentes (el Evangelio, el Corán, etc.), recogen material mitológico-legendario ya en forma elaborada; y como han sido compuestas por personas interesadas en la difusión de la nueva religión, eligen arbitrariamente el material, inventan algunos hechos y esconden otros, con el fin de presentar a la nueva religión bajo la luz más favorable e impresionar así la fantasía de los creyentes.
Las fuentes que se refieren a la historia del cristianismo primitivo tienen todos estos defectos. Las fuentes oficiales son: los cuatro evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan), Los Hechos de los Apóstoles, Las Epístolas de los Apóstoles y El Apocalipsis de Juan. Estos textos han sido compuestos en una época indudablemente posterior a la primera mitad del siglo I d. C., y son, por lo tanto muy posteriores a los hechos de los que hablan. Además estas fuentes han sido reelaboradas más de una vez y es casi imposible encontrar en ellas el núcleo más antiguo. Los verdaderos autores de estas obras no son conocidos, porque los cuatro evangelistas y todos los apóstoles son personajes inventados. Difícilmente puede hablarse de un autor determinado. Como no nos es posible individualizar a los autores de La Ilíada y de La Odisea, tampoco nos es posible individualizar a los autores de la epopeya religiosa cristiana.
Si se considera su contenido, aunque sólo sea el de los Evangelios, en seguida se hace evidente su carácter puramente mitológico. El tema principal es la historia de la vida, de la muerte y de la resurrección de Jesús de Nazaret, típico mito, similar a mitos análogos de las religiones orientales. En esta historia todo, desde el milagroso nacimiento de Jesús, fruto del “Espíritu Santo”, hasta su resurrección y ascensión al cielo, es una creación religiosa sin relación alguna con la realidad. Además, en la exposición de los mismos hechos existen, entre uno y otro Evangelio, divergencias que excluyen la posibilidad de trazar, aún dentro del tono de los textos religiosos, una historia de los orígenes del cristianismo libre de contradicciones.»

2 comentarios:

  1. Alguien me comentaba hace algun tiempo , que todo esto que están "cociendo" ahora, no tiene sino el fin último de adocenarnos en una nueva fe que en algún momento se nos revelará salvadora para seguir teniendolo todo "atado y bien atado".., y no parece tan disparatado viendo la velocidad de los palos y el miedo que nos meten.

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  2. "....que confundamos cristianismo con catolicismo, es el primer mandamiento de la "santa iglesia católica...".¡Vivan el Barca y el Madrid cuyas épicas gestas nos harán insensibles al dolor de la amputación de la libertad de pensamiento. Amén!

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